Nací y crecí en la hermosa villa marinea de Gijón, de ahí la poderosa influencia del mar en algunas de mis creaciones. Un entorno que no sólo me inspira, sino que es capaz de regular mis emociones. Una marea brava del cantábrico y una mirada a la escultura del emigrante, llenan de fortaleza mi alma artística. Desde niña he visto como mi padre esculpía. modelaba y pintaba. El olor a trementina y goma de molde, se mezclaba con el olor a potaje. A eso olía mi hogar: salitre, familia y creatividad.
Más adulta me embarqué en un proyecto personal que me llevó tierra adentro, alejándome del mar, En los verdes valles de Siero, formé mi propia familia y encontré el lugar para explorar distintas artes hasta encontrar la cerámica. Así nació Atelier Morán.
Mi mente incansable necesita crear para sobrevivir, como agua necesita el sediento. Por eso he transitado un largo camino hasta llegar aquí: talla, pintura, repostería creativa, muñecas de trapo y un largo etcétera. Es ahora, rodeada de naturaleza y cantos de pájaros, donde el agua, el fuego, el aire y la tierra me regalan el honor de modelarlas y disfrutar de la transformación del barro.
En una pequeña cabaña de madera convertida en estudio/taller, realizo trabajos de escultura en gres de alta temperatura. Desde los inicios he ido evolucionando de piezas figurativas a una obra más conceptual donde experimento con distintos materiales, pigmentos y texturas. Utilizo productos orgánicos como crines de caballo, sales, azúcar y también ótxidos, engobes y esmaltes de variada naturaleza. También busco la interacción con otros materiales como la madera o estructuras metálicas, explorando combinaciones artísticas más allá de la cerámica.

